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Así funciona el ojo de halcón que vigilará la final de la Champions

Así funciona el ojo de halcón que vigilará la final de la Champions

Por Malu Barnuevo | 26-05-2016

Steve Carter

Steve Carter

Director Gerente de HawkEye

Hasta que en una noche de julio de 2010 en Johannesburgo Andrés Iniesta chutara con el alma un balón enviado por Cesc Fábregas para ganar a Holanda, las experiencias de la selección española de fútbol en los Mundiales eran una colección de fracasos y agravios. El gol fantasma de Michel a Brasil, el codazo de Tassoti a Luis Enrique, la desafortunada actuación de un árbitro egipcio contra Corea del Sur… Los agravios, claro, siempre llegaban de la mano de algún colegiado que pitaba en contra de las aspiraciones de La Roja. Alguno de ellos se podría haber evitado si el fútbol, tan reticente a incorporar novedades a sus reglas, hubiera contado con una tecnología que desde hace años se ocupa de solventar problemas en otros deportes.

Afortunadamente para la justicia deportiva, pero menos para las tertulias de bar (que tendrán a partir de ahora un elemento menos para sus polémicas), la UEFA ha decidido incluir el llamado “ojo de halcón” en sus competiciones. El debut de esta tecnología, que permite saber por ejemplo si un balón ha superado por completo la línea de meta para evitar los goles fantasmas, hará su debut este mismo sábado en el estadio de San Siro en la final de la Champions League que disputarán el Atlético y el Real Madrid. Posteriormente será utilizada también en todos los encuentros de la Eurocopa de Francia.

El ojo de halcón, que ha popularizado el tenis, es un sistema patentado por Hawk-Eye Innovations (empresa adquirida por Sony) que permite el seguimiento de la pelota y el envío de información a distintos dispositivos a través de cámaras inteligentes instaladas en los estadios. El Channel 4 británico comenzó a utilizarlo por primera vez en septiembre 2001 en su retransmisión de The Ashes, el prestigioso torneo anual de cricket que disputan Inglaterra y Australia. Un año después la BBC lo incluyó como parte de su cobertura para la final de la Copa Davis y en 2007 ya ayudaba a las decisiones arbitrales en varios campeonatos, entre ellos tres Grand Slam. Otros deportes como el baloncesto, la fórmula Nascar, el voleibol o el rugby han ido utilizando también el ojo de halcón para hacer más ecuánimes las decisiones de los jueces.

En lo que respecta al fútbol, la propuesta de Hawk-Eye Innovations es incorporar más adelante un sistema de vídeo arbitraje que ayude a los colegiados en las decisiones más comprometidas, como la validez de un gol o la existencia de un penalti. Una tecnología que hará más justas las decisiones de los jueces, siempre sometidos a una gran presión, y que -tal vez- también acabe con la fiebre forofa de los nuevos programas deportivos que triunfan en televisión. Dos cosas, sin duda, buenas para el fútbol.

Texto: José L. Álvarez Cedena