CREATIVIDAD, TECNOLOGíA

Así ha creado el vehículo de los millennials el mejor diseñador de coches del mundo

Así ha creado el vehículo de los millennials el mejor diseñador de coches del mundo

Por Zuberoa Marcos | Juanlu Ocampos | 04-05-2017

Ralph Gilles

Ralph Gilles

Jefe de diseño mundial de Fiat Chrysler

La de Ralph Gilles es una de esas vidas que pueden perfectamente alumbrar un telefilme de mediodía. Uno de esos con historia de superación, moraleja y final feliz. Un chaval negro, nacido en Nueva York e hijo de inmigrantes haitianos, criado en una familia modesta de Montreal y con un talento excepcional para el dibujo, que termina convirtiéndose en vicepresidente de una de las empresas de automóviles más famosas del mundo. Al pequeño Ralph le gustaba dibujar, especialmente coches, y su tía, entusiasmada con su habilidad, envió en 1987 una carta a Lee Iacocca, por entonces director ejecutivo de Chrysler. La compañía le respondió a través de Neil Walling, jefe de diseño, animándole a seguir dibujando y aconsejándole estudiar diseño, puesto que tenía potencial. Muchos años después, Gilles, que terminó trabajando en el equipo de Walling, reconocería que aquella carta marcó su futuro (aunque necesitara un tiempo para tomar la decisión de seguir el consejo). El papel está enmarcado en su despacho, aunque es consciente de que muy probablemente lo que recibió fue una respuesta tipo porque “mis bocetos no eran tan buenos como para impresionar a un ejecutivo de ese nivel”.

Lo que diferencia a Ralph Gilles del resto de chavales de su generación que recibieron (según sospecha) una respuesta similar es su pasión por lo que hace. Esa misma pasión es la que le ha llevado a comprender el negocio desde todos los ángulos: “No me veo como un diseñador clásico, declaró a Forbes, de esos que piensan que todo radica en el estilo. Siempre estoy pensando en el negocio, con un punto de vista amplio sobre lo que estamos trabajando, como los retos de ingeniería. Un verdadero diseñador industrial es sobre todo un solucionador de problemas. Un verdadero artista tiende a hacer una pieza única digna de ser admirada en un museo por sí misma, mientras que un diseñador industrial está buscando una solución para millones de personas”. Lo que preocupa a esos millones de personas a los que se refiere Gilles en la actualidad es no sólo la apariencia del coche que van a conducir, sino que cumpla las expectativas tecnológicas que los nuevos tiempos requieren. Por eso, afirmaba en una entrevista en The Verge, “ahora diseñamos los coches pensándolos de dentro a afuera”; es decir, qué funcionalidades debe cumplir el vehículo -en estos momentos, obviamente, la cantidad de electrónica y computadoras que incluye- y cómo pueden incorporarse al mismo.

En los 25 años que Gilles lleva en Chrysler la industria de la automoción ha sufrido muchos cambios y se enfrenta, de nuevo, a un reto mayúsculo: el de la conducción autónoma. El responsable de diseño de la compañía, no obstante, se muestra todavía cauto con las posibilidades de los coches sin conductor. Cree que, a pesar de que el tema ocupa mucho espacio en los medios y está generando un gran entusiasmo a su alrededor, en su opinión es prematuro hablar de una autonomía completa, aunque reconcoe que los coches se están beneficiando de muchos avances que florecen alrededor de este concepto (conectividad de los vehículos, sensores, sistemas de seguridad, etcétera). Gilles cree que la clave para conquistar a la nueva generación de conductores (esos millennials que todas las marcas tratan de seducir) es construir coches “que puedan crecer con ellos y no hagan una sola cosa. La tecnología es muy importante. Quieren un vehículo que sea adaptable, como un smartphone”.

Edición: Juanlu Ocampos | Douglas Belisario
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
RALPH GILLES
00:20
Diseñar un coche es un trabajo en equipo. Hay quien quiere diseñar coches exóticos y, por tanto, reflejan muchos aspectos de su personalidad en él, pero yo considero que cada coche debe tener su propia personalidad. Al diseñar un coche, al pensar en lo que quiero que tenga y cuánto quiero reflejar de mí, intento darle una personalidad extravagante. Quiero que algo te llame la atención, del mismo modo que sucede cuando conoces a alguien por primera vez. Hay cosas que ya no olvidas: la mirada, la sonrisa... Un coche puede hacer lo mismo.

El proceso de diseño de un coche se ha ido convirtiendo en algo cada vez más electrónico. Cuando yo estudiaba, los diseños se hacían a mano. Robábamos papel de la fotocopiadora y hacíamos los bocetos con un lápiz. Ahora ya no se usa papel, todo es digital. Se trabaja estrechamente con los ingenieros, porque así podemos convertir las ideas rápidamente en tridimensionales. Y usamos la misma tecnología que la industria del cine. Muchos de los ingenieros que empiezan a trabajar con nosotros acaban trabajando en Hollywood, diseñando esas naves espaciales tan fantásticas que vemos en las películas de ciencia ficción. Es la misma tecnología que usamos nosotros.
RALPH GILLES
01:49
Mi parte favorita del proceso es el principio. Empezamos con un boceto inicial y vamos llenando la pizarra con todas las ideas que nos vienen a la cabeza. A veces es una de entre tantas, pequeñita, la que hace clic. Y hay que conseguir mantener esa idea hasta el final, hasta el lanzamiento del coche. Para mí, lo maravilloso no es tanto la repercusión en los medios o cuando el coche se muestra por primera vez en una feria, sino verlo en la carretera; ir conduciendo y ver por primera vez cómo alguien lo conduce de verdad.

Llevo casi veinticinco años trabajando en Chrysler. Y me he dado cuenta de que, con el paso del tiempo, nos hemos hecho cada vez más internacionales, porque nuestros modelos se han diseñado teniendo en cuenta el mercado. Hemos diseñado uno de los jeeps más pequeños, el Renegade, y también el nuevo Compass, uno de los vehículos más compactos y cosmopolita que hemos creado. En Europa, un coche pequeño puede ser eléctrico y familiar, mientras que en Estados Unidos normalmente sería un coche para estudiantes. Si nos vamos al otro extremo, nos encontramos con vehículos producidos en masa. Hay muchas normas. Pero ahora también ofrecemos conectividad. El coche está repleto de ordenadores. Incluye funciones semiautomáticas de serie como, por ejemplo, sensores. Es casi abrumador.
RALPH GILLES
03:32
Los millennials están en boca de todos. Son un público muy importante. ¿Por qué? Porque hay muchísimos, y son conscientes de que necesitan un vehículo en el que les quepa el carrito y la sillita del bebé, pero también otras cosas. No quieren un coche adaptado a un único objetivo. Para ellos, la tecnología es importante. Quieren un coche versátil, igual que sus móviles. Por eso lo lógico es incluir tecnología en nuestros modelos. Ahora bien, ¿cómo hacerlo sin perder el factor estético, sin que deje de ser un producto atractivo? Es importante que el interior y el exterior se fusionen. Introducimos luz dentro del vehículo, porque el capó es semitransparente. Empleamos una tecnología que permite incluir estructuras solo donde sean necesarias. El resto es un espacio abierto. Hay cristal incluso en la parte baja de la puerta.

Hay cámaras para todos los pasajeros. Cada asiento tiene su propia cámara de reconocimiento para que el coche sepa quién va a bordo. Conducir se convierte, al instante, en una experiencia personalizada.  En cuanto subes, el coche se dirige a ti por tu nombre, sabe qué apps usas y comparte información con el conductor o el copiloto. Incluso puedes hacerte selfies. Y todas estas ideas provienen de los propios millennials. Tienen un pensamiento mucho más democrático sobre el interior del coche. Prefieren un espacio compartido a un espacio individual.