APLICACIONES, TECNOLOGíA, TRANSPORTE

Así se creó BlaBlaCar, el coche compartido por 35 millones de usuarios

Así se creó BlaBlaCar, el coche compartido por 35 millones de usuarios

Por Azahara Mígel | 04-11-2016

Frédéric Mazzella

Frédéric Mazzella

Fundador de Blablacar

En ocasiones, las ideas que cambian concepciones fuertemente arraigadas no son las más originales ni rebuscadas, sino simplemente el fruto de utilizar el sentido común. Y suele ocurrir que terminan triunfando por su sencillez, a pesar de que se vean atacadas por quienes ven peligrar sus modelos, por más que estos sean rechazados por la gente o comiencen a quedarse obsoletos. Esto es lo que está ocurriendo con la llamada (no siempre de forma acertada) economía colaborativa. En España, por ejemplo, estamos acostumbrados a ver de forma regular noticias referentes a BlaBlaCar, la compañía francesa que ha modernizado una práctica tan antigua como compartir coche. Pero los titulares, habitualmente, se centran en el terreno de lo anecdótico (desde la rocambolesca historia de un aristócrata compartiendo asiento con una joven periodista, hasta romances surgidos al calor de los kilómetros de la autopista) o en conflictos por una competencia supuestamente desleal que ha sido incluso denunciada ante los tribunales. Pocos se fijan, en cambio, en el irresistible atractivo que ofrece BlaBlaCar para millones de usuarios en 22 países del mundo, que le ha llevado a consolidarse como una referencia obligada desde su nacimiento en 2006.

El escenario para el nacimiento de la compañía parece escrito por el guionista de una película: vísperas de Navidad, un joven desesperado por no encontrar un billete para viajar a casa, y una hermana generosa que acude al rescate con su coche. De aquella situación, Frédéric Mazzella aprendió dos lecciones: que es mejor no dejar para el último momento las cosas importantes y que los coches particulares son uno de los bienes más infrautilizados que existen. Según datos que él mismo aporta en distintas entrevistas, este tipo de vehículos pasan el 95% del tiempo aparcados, el 0,5% en atascos y el 0,8% buscando aparcamiento. Tan sólo el 2,7% restante los coches están en movimiento y, la mayoría de las ocasiones, lo hacen con una sola persona a bordo. Demasiado desperdicio energético y económico para un planeta exhausto que no puede permitirse semejante derroche. Compartir – se lo dicen las madres a sus hijos en el parque, aunque ellas mismas no lo apliquen- no puede ser malo.

Una de las claves del éxito de BlaBlaCar es la fiabilidad de sus usuarios, lo que abre un debate tan necesario como espinoso en todo lo que tiene que ver con Internet: ¿cómo confiar en alguien a quien no conocemos hasta el punto de compartir un pequeño habitáculo durante horas? La teoría de Mazzella al respecto habla de un cambio disruptivo en las relaciones humanas: asegura que un perfil online completo (que incluya foto y valoraciones positivas de otros usuarios) en su plataforma hace que se tenga más confianza en esa persona que en el vecino. La reflexión proviene de un estudio realizado por la propia compañía y, de ser cierto, hay al menos dos  lecturas posibles. La primera es que la economía colaborativa ha llegado para quedarse, por lo que habrá que estar atentos y que no se estropee nada más nacer. Y la segunda… Bueno, la segunda es que tal vez deberíamos hablar más con nuestros vecinos.

Edición: Azahara Mígel | Mikel Aguirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
FRÉDÉRIC MAZZELLA
00:29
Todo comenzó por necesidad personal. Tenía que volver a mi casa en Vendée desde París, es un trayecto de unos quinientos kilómetros. Me retrasé a la hora de comprar un billete de tren y ya no quedaban plazas. Al final, mi hermana pequeña, que vive a cien kilómetros de París, vino hasta París a recogerme en su coche, e hicimos juntos el trayecto.

Pensé: Todos los trenes están llenos, todos los coches están vacíos. Hay miles de coches que se dirigen al mismo sitio que yo..., debería existir una manera de ayudar a los viajeros que busquen un asiento, no en los trenes sino en los coches, y poner en contacto a los conductores y viajeros que van en la misma dirección.

¿Sabes por qué se llama Blablacar? Porque cuando te registras, tienes que indicar lo hablador que eres en el coche. Eliges entre “bla”, “blablá” o “blablablá” para indicar si vas a hablar mucho.

Al principio nos llamábamos Covoiturage en Francia, que significa “coche compartido”. No podíamos expandirnos si seguíamos utilizando ese nombre porque en inglés lo pronunciarían “covuatureich” y en español “covaturaje”, o algo parecido.
FRÉDÉRIC MAZZELLA
01:35
Existía una necesidad, porque viajar en coche solo cuesta mucho dinero, sale muy caro, y hay asientos libres, así que es un desperdicio.

También es bueno para el medio ambiente, porque tenemos que ser más cautos con los recursos que utilizamos, con la energía que gastamos y la contaminación que emitimos. También es una forma muy económica de desplazarse. Yo sigo utilizando Blablacar, sí. Recuerdo una vez que lo utilicé. Era Navidad, y yo iba de pasajero. Llegué al punto de encuentro y uno de los pasajeros venía con un árbol de Navidad, porque quería llevárselo a su madre. Así que viajamos junto con el árbol de Navidad. No cabía en el maletero, así que tuvimos que viajar con el árbol como si fuese un pasajero. Aquello fue… Muy navideño.
FRÉDÉRIC MAZZELLA
02:30
Las tecnologías digitales son muy útiles. Hay casas vacías por todas partes, hay coches vacíos por todas partes, hay coches parados por todas partes. Los inventamos para desplazarnos, así que no tiene mucho sentido. Ahora la tecnología nos permite aprovechar mejor todas esas cosas que hemos inventado.

Se pueden utilizar muchas tecnologías para mejorar el servicio, como la geolocalización, también podemos integrar sistemas de pago más cómodos. Permite construir perfiles en línea con muchísima información, desde la foto de las personas con quienes vas a viajar, hasta las valoraciones de otros miembros que han viajado antes con esa persona. Esto te ayuda a confiar en tus compañeros de viaje.

La diferencia con otros servicios, en los que el conductor lo hace profesionalmente para ganarse la vida, es que en Blablacar solo hay gente como tú y yo que compartimos viajes en coche que íbamos a hacer de todas formas, para visitar a tu abuela, a tus amigos, para irte de fin de semana…
FRÉDÉRIC MAZZELLA
03:36
Básicamente, todo el mundo puede usar Blablacar. Más del cincuenta por ciento de los usuarios tienen más de treinta años. Lo digo porque a menudo la gente piensa que Blablacar es cosa de jóvenes y eso es una verdad a medias.

En relación a la movilidad en el futuro, continuaremos trayendo tecnologías  que nos ayuden a optimizar prácticamente todo: nuestros costes, nuestros bienes, nuestro tiempo… Seguramente nos moveremos en las ciudades de manera más rápida gracias a los coches autónomos, que estarán sincronizados y conectados… No sé si los seguiremos llamando coches… pero serán vehículos...