EDUCACIóN, TECNOLOGíA

El aula multipantalla que no necesita pupitres

El aula multipantalla que no necesita pupitres

Por Azahara Mígel | 02-03-2017

Jolanta Golanowska

Jolanta Golanowska

Directora Learning Innovation Instituto de Empresa

Las nuevas tecnologías han colonizado casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Allá donde miremos hay un ordenador, una aplicación o un robot destinado a hacernos la vida más sencilla. Sin embargo, inexplicamente, el ámbito de la educación ha sido uno de los últimos en incorporarse a esta revolución. Hay intentos, pruebas, experiencias y muchas, muchísimas teorías, acerca de las ventajas que la tecnología puede llevar a las aulas, pero pocos ejemplos prácticos. Esta ausencia resulta todavía más clamorosa al tratarse, precisamente, de formar a generaciones que, de forma nativa, ya se relacionan con pantallas y softwares de todo tipo. Tal vez sea la exigencia de inversiones ambiciosas o la falta de visión de los responsables educativos lo que esté frenando una evolución que, aunque no al ritmo que debería, se antoja inevitable.

Mientras el momento de la generalización llega, algunas instituciones y centros educativos, tanto desde el ámbito público como privado, están aplicando soluciones tecnológicas en sus aulas que señalan la dirección de hacia donde irán las tendencias en el futuro. Uno de estos centros es el IE Business School de Madrid: la prestigiosa escuela de negocios lleva varios años tratando de implementar soluciones efectivas para poder hacer de las clases online un recurso eficaz tanto para profesores como para alumnos. Y la respuesta que ha encontrado se llama WoW Room, un nombre que, aunque hace referencia a “Window on the World”, parece la onomatopeya del asombro que causa la visión del videowall de 45 metros cuadrados con sus 48 pantallas de 55 pulgadas que sustenta la plataforma. En esta especie de aula virtual, el único que está presente en la habitación es el profesor (y no siempre, puesto que puede ser sustituido por una imagen holográfica), mientras que los alumnos siguen la clase desde cualquier lugar del mundo. Profesor y alumnos se comunican a través del vídeo, al tiempo que comparten información o elaboran documentos en conjunto.

Pero la verdadera aportación de WoW Room no son sus apabullantes pantallas, sino el nivel de interactuación que puede conseguirse entre quien imparte la clase y quienes la reciben. El software creado específicamente para la plataforma indica al profesor, por ejemplo, si alguno de los alumnos no está prestando atención: “un algoritmo puede indicar, por la contracción de los músculos faciales, qué emociones estás sintiendo en cada momento -explica Jolanta Golanowska, directora de Learning Innovation de IE-. Esto puede ser usado durante la clase, pero también después. El profesor puede ver un vídeo y debajo los gráficos de las seis emociones básicas y del nivel de atención de los alumnos”. La WoW Room fue inaugurada hace sólo unos meses y su impacto está siendo todavía evaluado por el IE, aunque las perspectivas son muy prometedoras. Golanowska confía en que las nuevas tecnologías abrirán otras posibilidades en la educación que lleven al que, cree, tendría que ser su verdadero objetivo: “las universidades no solo deberían ayudar a desarrollar mejores profesionales, sino mejores personas y más felices”.

Edición: Azahara Mígel | David Castañón
Texto: José L. Álvarez Cedena