ALIMENTACIóN, MUNDO, PLANETA

Campos de cultivo en edificios para alimentar a las ciudades

Campos de cultivo en edificios para alimentar a las ciudades

Por Jose C. Rodríguez | Azahara Mígel | 18-05-2017

Hans Hassle

Hans Hassle

Director General de Plantagon

Cuando se habla de agricultura urbana, las primera imágenes que aparecen son las de jóvenes con barbas (o rastas), bicicletas (algunas plegables) y perros (niños, pocos). Tomates, lechugas y cebollas plantados en solares entre edificios, patios comunales y azoteas. Y también adjetivos como orgánico, saludable o, tirando de inglés, foodie. Pero si hablamos de alimentar a la población mundial, los huertos urbanos y las poses para Instagram se quedan pequeños. Aunque las estimaciones respecto al crecimiento de habitantes en el planeta varían mucho dependiendo de las fuentes (la horquilla, según el estudio, va desde 7.400 a 9.900 millones de personas), en lo que coinciden es en el aumento porcentual de población urbana respecto al medio rural, pudiendo alcanzar para esa fecha, según Naciones Unidas, hasta un 66% del total. Este incremento plantea retos muy serios respecto a vivienda, transporte, suministro de energía, infraestructuras y, por supuesto, la producción de alimentos.

Los fundadores de Plantagon se hicieron la pregunta crítica en 2002: ¿cómo vamos a conseguir alimentar a toda la población mundial y hacerlo, además, de forma sostenible, sin esquilmar  los recursos existentes? “Tener una pequeña huerta es muy bueno. Yo tengo una en mi jardín. Pero si quieres producir el 15% de los alimentos que se consumen en las ciudades, tienes que pensar de forma muy diferente”, advierte Hans Hassle, uno de los fundadores de Plantagon. La respuesta tenía que ser, pues, mucho más ambiciosa. Y lo que se les ocurrió fue tan original como innovador: si no podemos cultivar a lo ancho -porque requiere enormes cantidades de suelo- hagámoslo a lo alto… La propuesta, enmarcada dentro de lo que se ha bautizado como “agritectura”, tardó algunos años en tomar forma; hubo que esperar hasta 2008 para que Plantagon se constituyera como compañía y mostrara los primeros estudios de viabilidad de un tipo de edificio que puede ser parte de la solución para las crisis alimentarias del futuro. Se trata de construcciones de varios pisos que funcionan al mismo tiempo como efidicio de oficinas o viviendas y como invernaderos verticales. La gestión de los cultivos, que ocupan la mitad de la construcción, se realiza a través de robots que se encargan de que las plantas vayan ascendiendo desde el suelo a la parte más alta, hasta completar su ciclo biológico y ser recolectadas.

Después de varios proyectos frustrados por diversas causas, el primer edificio de Plantagon será construido en la ciudad sueca de Linköping. Y, aunque las dificultades que han encontrado hasta conseguir que su idea pueda materializarse, sus impulsores no se han desanimado. Más bien, como asegura Hassel, se han crecido antes los problemas: “Es verdad que está siendo difícil, porque nos estamos enfrentando las infraestructuras de las ciudades. Pero creemos que si nadie tiene el valor para intentarlo, no encontraremos la solución a tiempo”.

Edición: Azahara Mígel | Mikel Agirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
HANS HASSLE
00:31
Si el setenta por ciento de las diez mil u once mil millones de personas acaba viviendo en la ciudad, seguro que habrá falta de terreno. ¿Cómo vamos a producir y a transportar la comida? Y lo más importante, ¿cómo vamos a hacerlo de forma sostenible? La parte más evidente del problema es la falta de terreno, por eso tenemos que optar por el desarrollo en vertical.

El proyecto que estamos llevando a cabo en Linköping se centra en la construcción de un nuevo edificio. El edificio tiene dos partes. Una parte es un edificio de oficinas, y la otra es un invernadero vertical. Suceden cosas muy interesantes entre ambas partes del edificio. Las plantas a veces necesitan un poco más de dióxido de carbono, entonces lo tomamos del edificio de oficinas. El dióxido de carbono que emite la gente al respirar se lo administramos a las plantas. Nosotros necesitamos oxígeno y las plantas lo producen, así que el oxígeno que emiten las plantas sirve de suministro para el edificio de oficinas.
HANS HASSLE
01:32
Por ejemplo, en Linköping, inclinamos la fachada del edificio para obtener la mayor cantidad de luz solar en invierno y así no consumir tanta electricidad con las luces LED, aunque, de todos modos, necesitamos muchas luces LED.

Puede que la gente tenga muchos puntos de vista distintos de lo que es la agricultura en vertical. Tenemos que pensar a lo grande. Para que la agricultura en vertical alcance el nivel de producción industrial, para que tengamos una línea de producción de comida comparable a la cadena de montaje de coches, pero en vertical, no en horizontal. A pequeña escala también es muy gratificante, yo tengo un pequeño huerto en casa, es genial. Pero para abarcar el cincuenta por ciento de la producción alimenticia en las ciudades, hay que pensar de una forma completamente distinta.
HANS HASSLE
02:25
En la industria de los invernaderos, en muchos sitios del mundo con producción a gran escala, hay unas cintas transportadoras para cultivar comida. Se siembran las plantas en una parte de la cinta transportadora, que se mueve muy despacio durante su período de desarrollo, alrededor de unos treinta días. Pasados treinta días, llegan a la otra punta de la cinta transportadora y es cuándo se cosechan.

¿Qué pasaría si hacemos una espiral con la cinta transportadora? La función sería la misma, y ya buscaríamos una manera de hacer que las plantas volvieran a bajar. Pero, en definitiva, cultivaríamos con los mismos materiales y de la misma forma, pero tendría un impacto menor en el terreno.
HANS HASSLE
03:15
Se toma el principio básico y se elimina la cinta transportadora que movía todas las plantas a la vez. En su lugar, diseñó un pequeño robot para moverlas una a una. En las cintas transportadoras hay cajas de cultivo de tamaño industrial en las que se coloca una planta al lado de otra. Las cajas miden entre cinco y tres metros de largo, dependiendo de la cinta transportadora, y se mueven todas a la vez. Se pensó: vamos a construir un rail estático en espiral, poner todas las cajas en el rail y entonces un pequeño robot irá por debajo y las moverá una a una». Así que, en vez de tener un sistema mecánico de grandes dimensiones, tiene una única pieza mecánica en todo el sistema, el robot.

Este proyecto también es viable porque no utilizamos tierra. La tierra aporta a las plantas todos los nutrientes que necesitan, pero también ensucia el sistema y trae consigo bacterias que las plantas no necesitan. Así que la mayoría de las empresas de este sector utiliza un sistema hidropónico, que consiste en distribuir los nutrientes a las plantas en forma de líquido.
HANS HASSLE
04:44
Durante los próximos tres años, creo que van a surgir muchos más proyectos como el que hemos empezado en Linköping, pero ha sido muy complicado.

Nuestro objetivo es desarrollar la infraestructura de las ciudades del futuro, porque creemos que si nadie se atreve a hacerlo, la solución llegará demasiado tarde.