CIENCIA, PLANETA, TECNOLOGíA, TRANSPORTE

Dar una vuelta al mundo volando con el impulso del sol

Dar una vuelta al mundo volando con el impulso del sol

Por Maruxa Ruiz del Árbol | 27-11-2016

Bertrand Piccard y André Borschberg

Bertrand Piccard y André Borschberg

Pilotos Solar Impulse

“Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la tierra con la vista mirando al cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver”. La cita podría ser de Antonie de Saint-Exupéry o de Roald Dalh, ambos aviadores profesionales además de ilustres escritores. Pero es de Leonardo da Vinci quien, casi 500 años antes de que los hermanos Wright (oficialmente considerados los padres de la aviación moderna) consiguieran mantener un aparato de su invención durante 12 segundos en el aire, ya expresó la aspiración humana de surcar los cielos.

Bertrand Piccard comparte con Da Vinci esa pasión por volar. Este psiquiatra y explorador suizo, protagonista de la primera vuelta al mundo en globo sin escalas, soñó un día con la posibilidad de construir un avión impulsado únicamente con energía solar. Y, aunque no le resultó fácil -su idea se encontró con el desinterés de las grandes compañías aéreas-, no se detuvo hasta encontrar un compañero de viaje: lo hizo con André Borschberg, también suizo, también visionario, además de ingeniero, empresario y piloto profesional. Los dos fueron el germen de Solar Impulse, un proyecto que con su segundo prototipo ya ha conseguido dar la vuelta al mundo por primera vez en la historia a bordo de un avión solar. Junto a ellos, casi cien personas que incluye mecánicos, ingenieros, pilotos de pruebas y personal de tierra. Un equipo numeroso y entusiasta empeñado en demostrar que las energías limpias son el futuro.

El Solar Impulse está diseñado para minimizar el consumo energético. Su envergadura es de 72 metros (unos 4 metros mayor que un Boing 747) y la superficie total de sus alas de 204 metros cuadrados, suficiente para instalar las 17.000 células fotovoltaicas que transforman la luz solar en energía eléctrica. Cuenta con cuatro motores que le permiten desarrollar una velocidad media de 70 kilómetros por hora. La cabina sólo tiene espacio para un piloto, por lo que todos los vuelos deben ser en solitario (lo que hace todavía más meritoria la aventura de Piccard y Borschberg) y cuenta con una cama, un pequeño aseo y un bote salvavidas para emergencias. Una de las características más importantes del Solar Impulse es su capacidad de planear y de almacenar la energía en baterías de alto rendimiento, lo que le permite volar de noche.

Precisamente después de una de sus largas travesías, la que le llevó desde Nueva York a Sevilla durante en mes de julio -antepenúltima etapa de la vuelta al mundo- Piccard resumía lo que les animaba a continuar impulsando este sueño: “cuando Cristóbal Colón partió para buscar el Nuevo Mundo, las distancias eran entre continentes, pero ya no. Ahora son estados de la mente. Cruzar el Atlántico es un símbolo, es la diferencia entre el viejo mundo de la contaminación y las tecnologías anticuadas y el de las nuevas tecnologías limpias y energías renovables que harán que tengamos un mundo mejor».

NOTA DE LA REDACCIÓN: Nuestro agadecimiento al Radisson Blu Hotel Zurich Airport y a ABB, una de las compañías promotoras del proyecto Solar Impulse.

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | David Castañón | Mikel Agirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
BERTRAND PICCARD
00:36
Soy Bertrand Piccard. Soy psicoterapeuta y  explorador. Soy el iniciador de Solar Impulse, y uno de los pilotos, junto con André.
ANDRÉ BORSCHBERG
00:45
Yo soy André Borschberg, el otro piloto. Soy el CEO y cofundador de Solar Impulse, a partir del momento en que Bertrand tuvo esta maravillosa idea de volar sin depender de energías fósiles.
BERTRAND PICCARD
01:01
Inicié este proyecto para tener una herramienta creíble para promocionar las energías limpias. Ahora lo tenemos, lo tenemos. Hemos demostrado que las tecnologías limpias pueden lograr cosas imposibles, como volar de día y de noche en un avión sin gasolina.
ANDRÉ BORSCHBERG
01:17
Nuestra primera idea, al principio, hace trece años, fue ir a la industria de la aviación y decir: ¿Podéis construir esta nave? Inmediatamente nos dijeron que creían que sería imposible. Así que la tuvimos que hacer nosotros mismos.
BERTRAND PICCARD
01:33
 Mi idea era tener una aeronave, de setenta y dos metros de envergadura, y el mismo peso que un coche familiar, dos mil trescientos kilos, extremadamente eficaz en su uso de la energía, que pudiera recibir la energía del sol y transformarla en electricidad para hacer funcionar cuatro motores eléctricos. Así se pueden  apagar las baterías durante el día, para poder pasar la noche volando, volar hasta el amanecer y continuar así, volando eternamente. Tuve esta idea y la presenté a la Politécnica Federal de Suiza. Inmediatamente decidieron comenzar un estudio de viabilidad, y quien dirigía ese estudio era André. Así fue como nos conocimos.
ANDRÉ BORSCHBERG
02:10
El problema no era encontrar tecnologías mejores, porque ya existían las tecnologías. El desafío era encontrar la forma de usar las tecnologías existentes para hacerlo viable. Cuando en la industria de la aviación nos dijo que era imposible, lo difícil no fue crear una tecnología nueva, el reto era abordarlo con la mentalidad correcta.
ANDRÉ BORSCHBERG
03:02
La pregunta inevitable es: ¿Qué pasa con el piloto? ¿Cómo podemos hacer que el piloto también sea sostenible? La primera preparación que hicimos, creo, fue una preparación mental. Teníamos que estar mentalizados. Aunque hayas construido y creado tú mismo el avión, el viaje es muy largo. Cinco días con sus noches, durmiendo poco, ¿cómo es posible? Si vas pensando que será difícil, será muy difícil. Pero si crees que va a ser una experiencia increíble… Así lo enfocamos nosotros. Era una experiencia para nosotros, para aprender sobre nosotros mismos.

Entonces incluso sientes que cinco días y cinco noches es demasiado poco tiempo. Yo diría que esta es la parte más importante de todas. Y luego, por supuesto, te organizas la vida, aprendes cómo dormir, cómo alimentarte, cómo hacer tus necesidades… Todo esto es parte de la organización. Pero lo más importante es estar mentalizado.
ANDRÉ BORSCHBERG
04:00
Durante la noche, en la cabina...allá afuera está muy oscuro, tienes tus instrumentos. Por el día tienes que elevarte a 9000 metros durante el día, la altitud del Everest. Estás cansado y tienes que descansar un poco. Pones el respaldo de tu asiento horizontal, te desentiendes de los mandos (lo que siempre es un poco difícil para un piloto), te tumbas y cierras los ojos..

PICCARD:- Tienes que poner el piloto automático primero.
- Eso, activas el piloto automático primero
- Si no, tendrás problemas.

- Activas algo similar a un piloto automático. Y luego tienes que confiar en el avión, en  la tecnología.
BERTRAND PICCARD
04:48
Al principio, pensaba utilizar la autohipnosis para conseguir dormirme más rápido. Pero con todos los ruidos, los sonidos, las alarmas que me despertaban todo el tiempo… Te pones a dormir y de pronto suena una alarma porque una turbulencia ha desactivado el piloto automático. Al final ya ni intentas irte a dormir. Así que utilicé la autohipnosis para sentirme bien y para estar despierto durante el día, en lugar de para dormir por la noche. Algo muy raro.
ANDRÉ BORSCHBERG
05:09
En el avión no te puedes poner de pie pero el espacio te permite hacer muchas posturas de yoga sentado. Puedes estimular el buen funcionamiento del cuerpo para estar seguro de que no se hace vago. Continúas trabajándolo del mismo modo que harías en tu vida normal.   
BERTRAND PICCARD
05:47
Aún no existe la tecnología que permita llevar a doscientos pasajeros en Solar Impulse. Pero tampoco existía en la época de los hermanos Wright, y pese a ello, ha ocurrido. Siempre hacen falta pioneros al principio para demostrar lo que es posible, para abrir el camino. Luego es la industria la que llega y lo optimiza. Así que aunque no tengamos aviones impulsados por energía solar, es decir, aviones eléctricos que producen su propia electricidad a partir del sol mientras vuelan, probablemente muy pronto haya aviones eléctricos para transportar pasajeros, quizá cincuenta personas, para vuelos cortos, en cosa de diez años. Yo apuesto por esto.

No  podemos resolver el problema del planeta luchando contra el crecimiento. Pero no podemos permitir que la industria siga destruyendo la naturaleza. Necesitas volver a juntarlo todo, reconciliar los extremos. Esta es la manera de conseguir sueños imposibles.

Y es curioso porque el vuelo alrededor del mundo ha sido, por supuesto, una fantástica aventura. Al final era sólo la manera para darnos credibilidad con estas tecnologías...y ahora la tenemos. Por eso el aterrizaje en Abu Dabi fue el inicio del verdadero proyecto.