CREATIVIDAD, ENTRETENIMIENTO, TECNOLOGíA

El lenguaje universal de Internet se escribe con GIF: te lo cuenta el creador de Giphy

El lenguaje universal de Internet se escribe con GIF: te lo cuenta el creador de Giphy

Por Zuberoa Marcos | 12-05-2016

Alex Chung

Alex Chung

Cofundador y CEO de Giphy

Si Cristiano Ronaldo falla un gol, hay un GIF . Si Barack Obama anuncia algo, hay un GIF. Si Lady Gaga llega a una entrega de premios vestida con su peculiar estilismo, hay un GIF. Siempre hay un GIF. Para las cosas buenas y para las malas. La vida, qué duda cabe, es más divertida con un GIF.

Mucho antes de que llegara Twitter y la actualidad se convirtiera en un chiste eterno, cuando Internet era todo campo y sólo algunos pioneros se aventuraban en la red armados con hiperlinks, un dudoso sentido cromático y mucho código HTML, aparecieron los GIF. Aquella creación de Compuserve (primera compañía en ofrecer servicios telemáticos en Estados Unidos) era simplemente, como su nombre indica -Graphic Interchange Format-, un formato para intercambiar imágenes. Su llegada revolucionó el diseño web, puesto que gracias a su ratio de compresión permitía ofrecer imágenes de una calidad razonable a 256 colores, con un peso asumible por los módems de la época. Internet se llenó de dibujitos de e iconos (quién no recuerda los odiosos mensajes de “web en construcción” y similares), y la publicidad encontró en los GIF un aliado perfecto para poblar de banners cualquier página. Pero, quién lo diría, este formato destinado a convertirse en un mero recuerdo almacenado en el desván de Internet, está viviendo su mejor época. Tanto que, gracias a las redes sociales y al ingenio de sus usuarios, los GIF actuales han dejado de ser un recurso retro para convertirse en el culmen de la modernidad.

Quien más provecho ha sacado de la nueva vida de estas imágenes es Alex Chung, creador de Giphy, el mayor repositorio de GIF del mundo. Lo que surgió como una conversación con un amigo propia de semiólogos acerca de los límites del lenguaje, terminó convirtiéndose en una empresa valorada en 300 millones de dólares. Ya hubiera querido Ferdinand de Saussure que los réditos de su “Curso de lingüística general” se hubieran aproximado a la mitad de esta cifra. Chung salió de aquella conversación con la idea de que era necesario implementar una forma de comunicarse que fuera “el comienzo de una nueva revolución”. Que la gente se expresara en Internet “de una forma más natural”. Y encontró la respuesta en un viejo formato de 1987. Giphy nació como un buscador de GIF, pero hoy es algo mucho más complejo: su motor localiza las mejores imágenes y permite que el usuario cree sus propias composiciones. Además sus acuerdos de licencias con marcas (de Adidas Football a Juego de Tronos, por mencionar sólo dos de las importantes) les permite utilizar material que está fuertemente instalado en el imaginario popular. Acuerdos que representan también una fuente de ingresos. A pesar de que Chung reconoce que espera ganar mucho dinero con Giphy -y todo apunta a que lleva camino de conseguirlo- no quiere olvidar que el origen de su compañía está en aquella charla: “quiero hacer de Internet un lugar más humano”, asegura.

Texto: José L. Álvarez Cedena