ASTRONOMíA, CIENCIA, TECNOLOGíA

La española que construye el telescopio que estudiará los nuevos exoplanetas

La española que construye el telescopio que estudiará los nuevos exoplanetas

Por Zuberoa Marcos | Azahara Mígel | 04-12-2016

Begoña Vila Costas

Begoña Vila Costas

Astrofísica en Goddard Space Flight Center (NASA)

Para viajar en el tiempo basta con mirar, como dice Begoña Vila, “más atrás”. Suena sencillo, pero es que a Vila le gusta simplificar para que pueden entenderla quienes no poseen su capacidad y brillantez intelectual. Es decir, casi todos. Para conseguir mirar más atrás la NASA ha puesto en manos de esta astrofísica gallega un presupuesto de 9.500 millones de euros y un equipo de mil personas. Así que tan fácil no debe ser mirar más atrás. La herramienta para conseguirlo es un súper telescopio que será puesto en órbita dentro de algunos meses (en octubre de 2018) y que en estos momentos se encuentra en fase de pruebas. El James Webb, bautizado con este nombre en honor de James E. Webb -administrador de la NASA y hombre esencial en el proyecto Apollo-, será el sustituto del Hubble, que lleva desde abril de 1990 orbitando alrededor de nuestro planeta. 26 largos años en los que varios intentos para relevarlo han quedado en la nada.

El James Webb en poco se parece al telescopio que mostró en 1609 Galileo Galilei, basándose al parecer en patentes y diseños previos de otros inventores (entre ellos uno de origen girondense, Joan Ruget). Si acaso en su utilidad: ambos están pensados para observar las estrellas, aunque el nuevo ingenio de la NASA cuenta con la nada desdeñable ventaja de estar un millón y medio de kilómetros por encima de nuestras cabezas. Orbitar a tanta distancia de la Tierra tiene ventajas para el trabajo que desarrollará, pero un inconveniente muy delicado: si alguno de los múltiples elementos que lo conforman falla, al contrario de lo que sucede con el Hubble, no podrá ser reparado. Los más de 9.000 millones de euros habrán sido arrojados al sumidero del espacio. Begoña Vila asume el riesgo con la naturalidad de quien está completamente segura de la eficacia de su trabajo. No imagina que pueda cometerse un error, aunque seguro que los seis meses que pasarán desde que el telescopio sea lanzado hasta que se despliegue y comience a enviar señales se le harán muy largos.

¿Y qué es lo que se espera encontrara allá arriba? Respuestas. “La mayor parte del universo  es materia y energía que no vemos -explica Begoña Vila-. La parte que vemos es un porcentaje muy pequeño, el 10%”. Gracias a la capacidad del James Webb podremos observar esa parte del universo hasta ahora desconocida y acercarnos al Big Bang, viajar en el tiempo casi hasta el principio. “Estas cosas que no vemos no sabemos lo que son. Vamos a buscarlas y a ver lo que nos dicen”, concluye Vila con la luz de la curiosidad encendida en sus ojos. Porque puede que lo que nos cuenten esas estrellas sean historias de otros planetas habitables… o tal vez ya habitados.

Edición: Azahara Míguel | Georghe Karja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
BEGOÑA VILA
00:24
Se estaban descubriendo todas cosas muy buenas con Hubble. Pero como Hubble… Originalmente es solo en los ojos visibles, como los nuestros. Y tú si quieres mirar hacia atrás en el tiempo, normalmente tienes que moverte hacia el infrarrojo, pero la propuesta del James Webb fue entonces: Bueno, si quisiéramos ver las primeras estrellas y las primeras galaxias, si quisiéramos ver planetas que se forman, ¿qué necesitamos? Infrarrojo, queremos más luz que el Hubble… Empiezas a construir en lo que tienes, y propones: Si nos dejarais hacer este, avanzaríamos esto mucho más, que fue lo que pasó. Entonces… El Hubble podría seguir si siguen haciendo misiones de reparaciones, pero claro, llega un momento que no tienes dinero para todo. Entonces, ya una vez que se hizo la decisión, pues… esta es la última, pero el James Webb ya iba de camino para aquellas.

Tenemos los instrumentos. Han sido muchos años para construirlos y hacerle las pruebas. Entonces esos están acabados, comprobado que funcionan muy bien juntos y ya está. Y después los espejos, que ahora vas a ver, que tienen que montarse individualmente y que estén bien, también se acabaron. Y pusimos los instrumentos con los espejos. Pero ahora aún nos queda, como tenemos esas dos juntas, tenemos que someterlos a pruebas de hidración y acústica para comprobar que van a sobrevivir en lanzamiento con el satélite y después vamos a llevarlos a la cámara fría que está en Houston.
BEGOÑA VILA
01:54
Esto está en la cámara que llamamos Clean Room, la cámara limpia de Goddard, donde lo tenemos que mantener para que esté limpio. Es muy importante mantenerlo tan limpio como podamos. Aunque esté aquí, no siempre está visible el espejo porque tenemos que acceder a distintas partes, entonces puede estar tumbado hacia abajo, puede estar doblado, entonces no tienes muy a menudo la oportunidad de verlo desplegado, casi como estar en órbita.

Si tienes un espejo más grande, recibes más luz. Entonces, tu instrumento es más sensitivo. Entonces, más grande que el de Hubble. Este es más o menos siete veces mayor en tamaño del espejo del diámetro. Pero claro, un espejo grande no entra dentro del cohete porque el cohete solo tiene una cierta dimensión. Entonces, como veis, está formado por 18 espejos individuales. Cada uno de esos espejos se tiene que formar, se tiene que pulir…
BEGOÑA VILA
02:54
Una vez que estemos en órbita, no queremos que la gente diga: Ey, veo 18 espejos. Entonces los tienes que alinear uno con otro para que se comporten como si fueran un espejo único. Entonces es un avance de por sí, que es alinear todo esto cuando estemos en órbita.

Decimos que los instrumento son el corazón de James E. Webb, porque es lo que va a sacar las imágenes, los espectros, etcétera. Una cosa que siempre llama la atención es que es dorado. Los espejos están hechos de un material especial que se llama berileo, pero el berileo no refleja muy bien la luz. La luz infrarroja la refleja muy bien el oro. Entonces, los espejos tienen una cubierta de oro. No mucho, es como una pelota de tenis distribuida de modo que nos reflejen la luz en las longitudes de ondas que necesitamos.
BEGOÑA VILA
03:44
Buscamos materiales que no pesen mucho porque las cosas más pesadas cuestan más dinero para lanzarlas en el cohete. Siempre tienes un límite de masa, entonces intenta ser lo más ligero que puedas.

En nuestro caso, tenemos que funcionar a una temperatura muy fría. Vamos a estar a menos 230 grados centígrados. Entonces necesitas un material que, claro, yo lo tengo que construir aquí a temperatura ambiente, pero después se va a enfriar a esa temperatura tan fría. Entonces no quiero algo que se me vaya a doblar o que no sabes qué causa problemas cuando se enfríe.
BEGOÑA VILA
04:14
Haces mucho esfuerzo para alinear todos los espejos, para alinear los instrumentos. Y no quieres que te lo montes en algo que te lo va a cambiar. Entonces estamos con lo mismo que comentamos antes. Algo que se comporte bien cuando lo enfrías y que repita que se comporte siempre igual. Entonces esto ha sido otro avance que son unos materiales especiales compuestos de carbono, que son muy ligeros, se comportan muy bien a temperaturas frías, no distorsionan lo que tienen montado y se repiten muy bien cuando enfrías y calientas. Entonces nosotros vamos a estar a 1’5 millones de kilómetros la Tierra. Aquí está el Sol, la Tierra con la Luna. Nosotros estamos aquí. Esta pantalla se pone así, mirando siempre hacia el Sol, la Luna y la Tierra. Y el telescopio está en este lado, siempre mirando así. Y nosotros seguimos a la Tierra alrededor del Sol, pero siempre en esta posición. De modo que esta parte está muy caliente, pero esta parte está muy fría.

Cuando estás haciendo la misión, solo transmites a la Tierra dos veces al día por cuatro horas. Es cuando te comunicas, etc. El resto del tiempo tú has montado unos programas que le dice lo que quiere que hagas todo el tiempo y lo va haciendo autónomo.
BEGOÑA VILA
05:28
Cada uno de los instrumentos tuvo que hacer pruebas frías en donde se construyeron. El James Webb es una colaboración institucional donde dos de los instrumentos son colaboraciones de la agencia espacial europea. Uno de los instrumentos es de la agencia espacial canadiense y el otro, y algunos de las componentes, son de la NASA. Entonces cada equipo tiene que haber hecho las pruebas y demostrar a la NASA que el instrumento está listo para ser entregado. Después la NASA lo recibe y los pone todos juntos en una de esas estructuras que comentamos antes. Aquí están los instrumentos y aquí está este simulador, que lo que va a hacer es mandar luces, como de estrellas, a cada uno de los instrumentos. Como si tuviéramos, no solo los espejos, pero como si tuviéramos una estrella en el cielo. Y eso va a permitir que entonces cada instrumento puede hacer todos los comandos, puede poner los filtros, las rendijas que tengan… Operar como si estuvieran en órbita. Y tú mandas todos… la sección de comandos que quieran hacer, compruebas que todos funcionan bien o qué es lo que tienes que arreglar o que no hay interferencias entre unos y otros.

La mayor parte del universo es materia y energía que no vemos. La parte que vemos es un porcentaje muy pequeño. Un 10%. Y eso fue una cosa que aprendimos. Al principio pensamos: Lo que vemos, es lo que hay. Y, entonces, a medida de observaciones, empezamos a ver comportamientos que no podíamos explicar. Galaxias, espirales, donde en vez de… parece que las partículas, las estrellas al final… no van más despacio. Entonces, ¿qué hay? Hay algo ahí. Entonces tenemos esa teoría, de que estas cosas que no vemos, no sabemos lo que son. Y claro, vamos a intentar buscarlas y a ver lo que nos dicen.