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Audrey Tang, la ministra hacker que ha revolucionado Taiwan

Audrey Tang, la ministra hacker que ha revolucionado Taiwan

Por Azahara Mígel | 03-01-2017

Audrey Tang

Audrey Tang

Ministra digital de Taiwan

No hay muchos superdotados en la política. Esto no es una afirmación prejuiciosa, sino una evidencia estadística. Los superdotados -o con “altas capacidades intelectuales”, expresión más utilizada en la actualidad- representan poco más del 14% de la población mundial. Así que hay pocos políticos superdotados, al igual que hay pocos periodistas, camareros, atletas o taxistas superdotados. Esta inteligencia superior a la media tampoco es garantía de éxito en lo profesional, ni justifica por sí sola que los individuos que la poseen deban ocupar determinados puestos de responsabilidad. Pero si a una inteligencia excepcional le sumamos una sensibilidad especial para captar las necesidades de la gente y capacidad para empatizar con ellas, no cabe duda de que esa persona puede hacer un gran aporte a la sociedad. Audrey Tang, la ministra Digital de Taiwán, es una de esas personas. Tang posee un cociente intelectual de 180 -sólo el 0,00002% de la población alcanza esa puntuación en los test clásicos que miden el CI- y es una destacada activista social en su país.

Cuando el primer ministro Lin Chuan la incorporó a su equipo de gobierno, Tang ya era una de las hackers más reconocidas del mundo por sus distintos aportes a la cultura del software libre. La suya es una de esas biografías apasionantes que resultan asombrosas por su precocidad y brillantez. Hija de exiliados políticos por participar en las protestas de Tiananmen contra el gobierno chino en 1989, a los seis años ya era capaz de leer a los clásicos en distintas lenguas y poco después, a los ocho, aprendió a programar de forma autodidacta con un libro y sin ordenador (dibujaba las teclas en un papel para hacer los ejercicios). Antes de llegar a la mayoría de edad ya había creado su primera empresa y con 19 años se trasladó a California para trabajar como consultora en Apple. En un perfil publicado por el periódico Taipei Times el pasado mes de agosto poco antes de que asumiera su cargo, el padre de Tang recordaba que desde niña había sido muy “sensible al dolor de los otros”, y por eso no le sorprendió su decisión de abandonar el mundo de la empresa para dedicarse al activismo.

Las protestas del Movimiento Girasol en marzo de 2014, en las que jóvenes estudiantes tomaron pacíficamente la sede de la asamblea legislativa, cambiaron radicalmente la política de Taiwán. Audrey Tang, que ya era una luchadora reconocida por los derechos LGTBI (ella misma había cambiado de sexo cuando tenía 25 años y asegura que se debe juzgar a las personas por sus valores en lugar de por su apariencia), participó activamente en las manifestaciones y asambleas ciudadanas. Tenía 33 años y ya había decidido dedicar todos sus esfuerzos a luchar por los derechos de la gente. Justificó aquella decisión, inexplicable en un mundo tan competitivo donde el éxito económico lo es todo, diciendo: “me salté la educación superior, trabajé 20 años y luego me retiré. Visto así no es tan loco”.

Hoy Audrey Tang no es sólo la primera persona transgénero que ocupa un puesto en el gobierno de Taiwán, también es la más joven que haya llegado a ministro. Sus ideas acerca de la transparencia y la confianza que un gobierno debe proyectar a la sociedad beben directamente de la cultura digital, y han conseguido llegar a muchos jóvenes en un país donde la brecha generacional parecía insalvable. Su ejemplo es la prueba de que, como escribió Antonio Machado, los jóvenes deben hacer política porque, “si no, la política se hará sin vosotros”.

Edición: Azahara Mígel | Cristina del Moral
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
AUDREY TANG
01:02
Mi papel en el Movimiento Girasol de Taiwán fue de voluntaria. Fui para suministrar conexión a internet durante la manifestación. No sabía que iba a prolongarse durante veintidós días, creí que sería solo una noche, así que durante aquel tiempo, fui la técnica.

Los técnicos hablábamos con los medios, cubríamos los canales comunicativos y, así, el resto del mundo pudo saber sobre el movimiento. Lo hicimos mediante una transparencia radical, emitiendo en directo desde cualquier rincón de la zona ocupada. Trabajamos con transcriptores profesionales, gente que lo pasa todo a texto. De modo que las noticias se difundían en tiempo real. Así, la gente puede ver con sus propios ojos, lo que estaba sucediendo, lo que se estaba debatiendo dentro del movimiento.
AUDREY TANG
01:56
La idea de un gobierno abierto se apoya en cuatro pilares, cuatro valores fundamentales. El primero, por supuesto, es la transparencia. Para que un gobierno sea abierto, su información, sus procesos, su funcionamiento, todo tiene que poder ser comprendido por la gente. El segundo es la participación. El gobierno debe permitir que haya mucha más participación en los procesos de toma de decisiones, en la creación de programas. El tercero es la responsabilidad. Alguien como un ministro o un representante electo tiene que tomar decisiones, y para tomar esas decisiones tienen que ser responsables, no solo de las ideas, sino también de su ejecución, del presupuesto destinado, de cómo se va a llevar a cabo exactamente. Esto debe seguir la estela, debe ser el seguimiento, de las ideas recopiladas mediante la transparencia y la participación. Y el último pilar es la inclusión, porque todo esto puede funcionar muy bien, pero no puede quedar restringido a los juristas profesionales o los programadores profesionales, las élites profesionales que hablan el lenguaje experto del sistema de gobierno.
AUDREY TANG
03:11
Como ministra que practica la absoluta transparencia, comparto con todo el mundo, no solo con Taiwán, las metodologías exactas, las normas, las herramientas, las estrategias que me encuentro en cada reunión que tengo como Ministra Digital, se transcribe y luego se edita y se publica diez días después de las reuniones. Sin excepción. Debido a esto, todo este proceso de descubrimiento queda documentado de modo que todos los ciudadanos pueden unirse a mí en esta misión de transformar los servicios digitales públicos.
AUDREY TANG
04:05
La idea es que la tecnología sea de asistencia. Que existan tecnologías disponibles para gente que no puede moverse, que no puede desplazarse hasta las audiencias. Esta gente tiene que saber que esa audiencia está teniendo lugar y tiene que poder participar desde su casa por streaming o algo similar. No busca reemplazar esa audiencia, sino hacer que las audiencias lleguen a más gente y que   la gente pueda participar pese a las barreras de espacio y tiempo.

Dado que ahora existen tecnologías de comunicación que son mejores que la televisión, tenemos que buscar la comunicación simétrica. Es decir, mientras que antes solo teníamos tecnologías desde la que alguien hablaba a millones de personas, ahora tenemos tecnologías que sirven para escuchar a millones de personas, y para que millones de personas se escuchen entre ellas.
AUDREY TANG
04:53
Estos dos últimos pilares son lo que llamamos «inteligencia colectiva», porque son formas de recibir señales y de hacer contribuciones relevantes a nuestra forma de vivir como colectivo.

Yo creo que es la única manera de que la gente, en general, pueda confiar en los demás. Y creo que, cada vez más, es el futuro. Todo el mundo puede hablar protegido por la misma libertad de expresión que existe en internet. Y a mí, personalmente, el uso de Internet que me gustaría ver es que la gente hable con libertad y sin esperar repercusiones negativas solo por decir lo que uno siente. Creo que en este entorno podemos confiar los unos en los otros cada vez más y colaborar de forma que la confianza sea el valor principal para personas que conviven. Esta es mi humilde opinión.