CREATIVIDAD, INSPIRACIóN, TECNOLOGíA

La realidad virtual al servicio del arte

La realidad virtual al servicio del arte

Por Ben Gordon | David Castañón | 06-07-2017

Christian Zöllner

Christian Zöllner

Director de Arte The Constitute

El popular “ver para creer” de pragmáticos e incrédulos hace tiempo que dejó de ser dogma. Hoy sabemos que nuestros sentidos solo pueden percibir una (pequeña) parte de lo que nos rodea, y que incluso lo que tomamos por real está influido por múltiples factores antes, durante y después del acto de la percepción. Nadie sería capaz de defender ahora un sensualismo radical al estilo de Condillac en el siglo XVIII como única fuente de conocimiento y, a pesar de ello, seguimos aferrándonos a lo que vemos, oímos y tocamos para certificar que algo es real. Sin embargo, la búsqueda de otras realidades ha sido desde siempre una aspiración que ha guiado los pensamientos y experimentos de científicos, filósofos, místicos y artistas en un intento -tal vez irremediablemente baldío- de atrapar lo inabarcable. Aldous Huxley, en Las puertas de la percepción, un ensayo que ha sido utilizado (y malinterpretado) a partes iguales por amantes del esoterismo y defensores de las drogas alucinógeneas, describía esa limitación que sufren nuestros sentidos: “Para que la supervivencia biológica sea posible, la Inteligencia Libre tiene que ser regulada mediante la válvula reducidora del cerebro y del sistema nervioso. Lo que sale por el otro extremo del conducto es un insignificante hilillo de esa clase de conciencia que nos ayudará a seguir con vida en la superficie de este planeta determinado. (…) La mayoría de las personas solo llegan a conocer, la mayor parte del tiempo, lo que pasa por la válvula reductora y está consagrado como genuinamente real por el lenguaje del lugar. Sin embargo, ciertas personas parecen nacidas con una especie de válvula adicional que permite trampear a la reductora. Hay otras personas que adquieren transitoriamente el mismo poder, sea espontáneamente, sea como resultado de deliberados ejercicios espirituales, de la hipnosis o de las drogas”.

A las vías propuestas por Huxley se le puede sumar en este siglo XXI la tecnología. Porque así, con una mezcla de visión artística y búsqueda existencial, plantean sus trabajos The Constitute, un colectivo alemán cuyas propuestas disruptivas y radicalmente originales les han llevado a exponer en algunos de los centros de arte más importantes del mundo como el MOMA de Nueva York. Con EYESECT, por ejemplo, plantean la cuestión de cómo “no vemos”, indagando en la posibilidad de añadir puntos de vista nuevos sobre la mirada habitual que lanzamos al mundo que nos rodea y nuestro propio cuerpo. A través de un casco conectado a dos cámaras móviles que el usuario maneja con sus manos, es posible ver la realidad de un modo distinto. El experimento, que puede (como todo) observarse desde una lúdica perspectiva experimental, trasciende esta mirada simplista para, en palabras de los artistas, llevar a quien lo prueba a preguntarse acerca de lo que es la realidad y si existen otras posibles interpretaciones de la misma según el punto de vista con el que la miramos.

Los dos miembros fijos de The Constitute son Christian Zollner y Sebastian Piazza, y ellos mismos aseguran que los objetos que diseñan juegan con las “cualidades poéticas del error, el mal uso y la inspiración”. Su trabajo incluye gigantescas proyecciones manejadas con el cuerpo, entornos en 3D e incluso una cabina de teletransportación basada en realidad virtual que permite al usuario situarse en el lugar que otra persona, a gran distancia, está viendo en ese momento. “Todas estas visiones tecnológicas, asegura Piazza, tratan de la superación de lo físico. Tal vez nuestra contribución a esta utopía o distopía sea construir experiencias. Porque podemos verlo en el cine pero queremos saber cómo se siente, cómo impacta a mi percepción y cognición”.

Edición: Ben Gordon | David Castañón
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
CHRISTIAN ZÖLLNER
00:01
The Constitute es lo que llamamos un centro de futuros aplicados. Es un espacio en el que mi compañero Sebastian (que no está aquí) y yo, diseñamos, pensamos, creamos y falsificamos cualquier posible futuro próximo o lejano y lo convertimos en una experiencia para los demás.
CHRISTIAN ZÖLLNER
00:47
Eyesect es una especie de aparato extracorpóreo. El casco de realidad virtual divide la vista en dos parte, izquierda y derecha, simplemente colocamos cámaras a cada lado, de manera que conseguimos una única perspectiva con cada ojo. Generalmente, cuando ponemos las dos cámaras enfrente de la cara la perspectiva normal no se altera, pero si la movemos de sitio, la imagen comienza a desplazarse en nuestro cerebro, te extraes del entorno a través de tu percepción alterada y, a la vez, eres observado como un extraño al andar con cámaras en las manos y la cara tapada.
Lo llamamos mirar distinto, mirar al mundo de una forma distinta a la vez que el mundo te ve cambiado.
CHRISTIAN ZÖLLNER
01:58
La esencia del proyecto Sketching in Space, son herramientas para hacer bocetos, dibujar y diseñar en un entorno virtual, que en este caso es una holocubierta.
Básicamente es una habitación de 3x3x3 metros y detrás de cada pared hay un proyector. Cuando nos colocamos las gafas aparece un objeto tridimensional, así que este objeto, por ejemplo, empieza a flotar en medio de la habitación. Te permite inyectar píxeles o vóxeles más bien, al tratarse de un espacio 3D. También puedes reordenar los trazos, como si se tratara de alambre que pudiéramos manipular como quisiéramos.
¿Cuáles son las implicaciones en el proceso imaginativo? ¿Cómo cambia al pasar de un dibujo en 2D a uno 3D? No sustituye a programas avanzados como Photoshop, Solidworks u otros programas de diseño, sino que está más enfocado a las primeras etapas del diseño.
CHRISTIAN ZÖLLNER
03:21
El proyecto Ready to Cloud, es un enfoque al 'Hazlo tú mismo', al teletransporte y la holografía. Usamos cámaras kinect para escanear a la gente en tres dimensiones a tiempo real. Entonces pensamos, vamos a crear un enlace vía internet para que dos personas en lugares distintos puedan interactuar en la nube que se creará específicamente para la ocasión.
Funciona en McBook, pero los parámetros de tu holograma, se controlan desde un Ipad, de modo que desde la estación de escaneo puedes elegir la forma y el color en que quieres ser proyectado.
Es muy interesante ver lo rápido que la gente supera un comportamiento infantil y descubre el potencial de la tecnología, y esta tecnología es muy básica en realidad porque procede de aparatos realmente accesibles y de programas de código abierto en Internet.
CHRISTIAN ZÖLLNER
04:51
Todas estas visiones tecnológicas y utópicas, lidian con la superación de lo físico y... quizá de eso trata nuestra investigación. Contribuir a esta utopía o distopía y convertirlo en algo experiencial. El cine nos muestra estas utopías pero, ¿qué se siente? ¿cómo impacta en mi percepción y cognición si la vivo en mi propia piel?