CREATIVIDAD, CULTURA, ENTRETENIMIENTO, TECNOLOGíA

Lo más futurista que puedes ver en el teatro es una obra de Shakespeare

Lo más futurista que puedes ver en el teatro es una obra de Shakespeare

Por Iván F. Lobo | Maruxa Ruiz del Árbol | 28-02-2017

Sarah Ellis

Sarah Ellis

Responsable proyectos digitales Royal Shakespeare Company

La primera vez que se representó “La tempestad” de William Shakespeare el 1 de noviembre de 1611 en el palacio de Whitehall de Londres ante el rey Jacobo I y sus invitados, el público quedó asombrado ante las innovaciones escénicas propuestas. El dramaturgo, considerado uno de los escritores más grandes de todos los tiempos, había incluido en las indicaciones que precedían a la obra algunos efectos que debían desplegarse entre bastidores para dotar a su texto de mayor espectacularidad que debía comenzar con “un tempestuoso ruido de truenos y relámpagos”. La Royal Shakespeare Company (RSC), en su descripción de “La tempestad”, desgrana con entusiasmo cómo era esta puesta en escena, y añade que “Los teatros de la época estaban equipados con fuegos artificiales y truenos para tales efectos. Si eso no era suficiente, se podía rodar una bala de cañón en un canal de madera para producir más truenos o utilizar una lona para simular el sonido de los fuertes vientos”. Además, cubos de agua eran volcados sobre los actores para dar vida a los marineros que, según indicaba Shakespeare, debían aparecer empapados.

No es extraño que, ante tal despliegue de modernidad llegado desde el siglo XVII, Gregory Doran, director artístico de la RSC, eligiera precisamente esta obra para conmemorar el año pasado el cuarto centenario de la muerte del genio de Stratford-upon-Avon. Porque no hay un montaje mejor para proyectar hacia el futuro a Shakespeare que una propuesta que, desde su origen, ya buscaba el asombro de los que ocupan el patio de butacas a través de la tecnología. En las sucesivas representaciones de “La tempestad” se han utilizado trampillas, poleas, elevadores, trapecios y máquinas de niebla para intentar plasmar sobre el escenario “el enorme y amplio océano de genialidad” que según Doran era la imaginación de Shakespeare. Aquellas maravillas mecánicas que dejaban boquiabierto al público han sido evolucionadas en la propuesta de la RSC por las más avanzadas técnicas digitales de captura de movimientos utilizadas en cine y videojuegos, pero con la dificultad añadida de hacerlo sobre un escenario y en directo.

La idea de digitalizar “La tempestad” hasta convertirla en un despliegue tecnológico sin precedentes fue de Sarah Ellis, directora de desarrollo de la compañía, después de asistir a una conferencia de Brian Kraznich, presidente de Intel, en el CES de 2014: “pude ver una ballena volando sobre las cabezas del público”. En ese mismo instante supo que aquello (la tecnología, no el cetáceo) era lo que necesitaba la obra. Poco después la RSC se unía a Intel y The Imaginarium Studios (empresa de efectos digitales encargada de la captura de movimiento en grandes películas como El planeta de los simios o Vengadores: La era de Ultrón, entre otras) para crear una experiencia teatral única. El actor que representa a Ariel, el duende de “La tempestad”, jamás pisa la escena durante la obra: actúa a través de un avatar que reproduce sus movimientos, capturados mediante sensores y procesados en tiempo real por equipos informáticos, fabricados expresamente para la obra y tan potentes que los técnicos de Intel los bautizaron como la “gran bestia”. Doran cree que la propuesta habría fascinado a Shakespeare y confía, además, en que este tipo de espectáculos puedan seducir a públicos más jóvenes, acostumbrados a la espectacularidad de los videojuegos. De esta forma las palabras que escribiera el gran dramaturgo se mantendrán en el tiempo y permitirán seguir imaginando nuevos mundos porque, al final, como asegura Próspero, protagonista de su obra, no hay que olvidar que nosotros mismos “estamos hechos de la misma materia de los sueños”.

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | Georghe Karja
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
SARAH ELLIS
00:25
La tempestad nació hace cosa de dos años y medio, a mediados de dos mil catorce, cuando Greg, nuestro Director Artístico, preparaba el cuarto centenario de la muerte de Shakespeare en dos mil dieciséis.  La tempestad, que fue la última obra de Shakespeare, es su obra más innovadora. En la obra, hay una escena que se llama «La mascarada». Las escenas de mascarada en época de Shakespeare eran espectáculos increíbles, acontecimientos maravillosos, a menudo por encargo del rey, y exploraban las últimas novedades de la época.
SARAH ELLIS
01:02
En dos mil dieciséis, Greg quiso explorar eso mismo e imaginar cómo sería una mascarada en el siglo veintiuno. Él planteó este desafío y mientras me documentaba, encontré un vídeo de dos minutos de YouTube de la presentación de Intel en el CES de dos mil trece en Las Vegas. En su presentación, llamada «Leviatán la ballena», la ballena salió de la pantalla y pasó por encima de las cabezas de la gente gracias a la realidad aumentada. Y eso despertó nuestra imaginación, fascinación y nuestro interés.
BEN LUMSDEN
02:15
Hay dos tecnologías distintas dentro de la captura de movimiento: la del cuerpo y del rostro. En nuestro sector, la captura de movimiento facial en tiempo real es el principal desarrollo. Para La tempestad, utilizamos captura de movimiento con sensores inerciales para el cuerpo y tiempo real para la cara. En La tempestad, el único momento en que se usa captura facial a tiempo real es cuando Ariel se convierte en arpía, un pájaro terrorífico, se alza y amenaza al rey Alonso y sus lores y les dice «Sois tres pecadores», el famoso discurso. Para eso, le pusimos a Mark Quartley, el actor que interpreta a Ariel, una cámara sobre la cabeza que transformaba sus movimientos faciales en los movimientos faciales de esa terrorífica criatura alada.
SARAH ELLIS
03:08
El seguimiento de objetos tiene un enorme potencial en la interpretación. Ya lo hemos visto en esta producción y sin duda podríamos llevarlo más allá. Lo que es fantástico es que también hay una actuación a tiempo real, la sincronía crea un diálogo entre los actores y es importante para el público saber que todo sucede en vivo y en directo. Gracias a la captura de su actuación, el personaje digital de Ariel es convincente.
BEN LUMSDEN
04:11
Yo creo que con la tecnología que hemos usado en La tempestad ya hemos ido más allá de la superficie. Creo que la tecnología que hemos usado en esta producción teatral tiene otros muchos usos potenciales dentro del ámbito teatral. Esta tecnología tiene fundamento y podría usarse de infinidad de maneras: para mostrar varios hologramas, fantasmas, o para que se represente en el teatro en diferentes pantallas. La tecnología en sí es bastante ilimitada.