ASTRONOMíA, CIENCIA

La astrofísica canaria que busca vida en otros planetas

La astrofísica canaria que busca vida en otros planetas

Por Zuberoa Marcos | Noelia Núñez | 02-05-2017

Mercedes López-Morales

Mercedes López-Morales

Astrónoma Centro Astrofísica Harvard-Smithsonian

Para Mercedes López-Morales, astrofísica canaria, el sistema solar de TRAPPIST-1 se encuentra, según aseguró en una entrevista, “a la vuelta de la esquina en términos astronómicos”. Esa cercanía a la que se refiere López-Morales son alrededor de 40 años luz hasta la estrella, una distancia que, con las naves espaciales actuales, tardaríamos en recorrer un millón y medio de años aproximadamente. Una bagatela si tomamos como referencia el tiempo espacial, pero obviamente inasumible para los humanos… O no. Porque todo depende de si vemos esta posibilidad desde la perspectiva de los individuos o de la especie. De si consideramos que nuestra evolución tecnológica se estancará en algún momento o si seremos capaces de domar incluso las leyes de la física.

López-Morales es investigadora en el Centro de Astrofísica de Harvard y su trabajo está centrado en el análisis de las atmósferas de los siete exoplanetas que orbitan alrededor de TRAPPIST-1 para determinar si pueden albergar vida tal y como la conocemos. Hasta hace muy poco, la posibilidad de encontrar organismos vivos fuera de la Tierra era una mera probabilidad estadística poco sustentada en datos científicos. Pero ahora los científicos están empezando a encontrar datos que permiten albergar la esperanza de que tengamos vecinos en el Universo: “Yo me imagino plantas, microorganismos, bacterias y animales pequeños”, dice López-Morales.

Obviamente estamos todavía muy lejos de que esas teorías se conviertan en una evidencia. Sin embargo, el trabajo que desarrollan astrofísicos como López-Morales empieza a arrojar frutos. Para buscar exoplanetas que puedan albergar vida, como ocurre con algunos de los encontrados en TRAPPIST-1, deben seguirse tres pasos: el primero de ellos es, obviamente, la observación, que seamos capaces de verlo; el segundo, comprobar su densidad, puesto que debe ser un planeta rocoso como la Tierra para que pueda embalsar agua; y el tercero, detectar su atmósfera para comprobar si tiene los elementos adecuados para la vida. Es precisamente en esos elementos en los que radica la clave. En una entrevista para la web de la Sociedad Española de Astronomía, Mercedes López-Morales hacía referencia a la dificultad que entraña identificar esos marcadores: “Hoy en día la atmósfera terrestre contiene óxido de nitrógeno, oxígeno, ozono, metano, vapor de agua, pero de hecho realmente no sabemos cómo era la atmósfera terrestre hace millones de años, aunque se cree que casi no había oxígeno hasta que aparecieron las primeras plantas, y se comenzó a generar este elemento químico vía fotosíntesis. Se estima que esto ocurrió haces unos dos mil millones de años. No sabemos en qué estado evolutivo vamos a encontrar los planetas rocosos extrasolares que vayamos descubriendo, y por lo tanto es difícil establecer de antemano cuales serán las pistas, por ejemplo los compuestos químicos, que en nuestra jerga llamamos bio-marcadores, a seguir en cada caso para determinar si el planeta muestra signos de vida o no. No obstante, si encontramos un planeta en el que se detecten todos los compuestos químicos que tenemos hoy en día en la atmósfera terrestre, yo diría que lo más probable es que ese planeta tenga una biosfera”.

Curiosamente lo que antes era una excepción -encontrar algún planeta que pudiera cumplir las condiciones necesarias- hoy comienza a convertirse en algo habitual. Hay muchos mundos ahí fuera, tantos que según López-Morales “no damos abasto” para investigarlos. Aunque la científica crea que es muy posible que terminemos encontrando lugares similares a nuestro planeta, sí que pone el acento en que dentro de la inmensidad del Universo el nuestro es un caso particular: “Vamos a acabar dándonos cuenta de que aunque no somos únicos, somos muy especiales. Un entorno como el que tenemos en la Tierra hoy en día no se va a producir de forma natural en muchos sitios”. Un motivo contundente como para cuidar nuestro planeta con mimo.

Edición: Noelia Núñez | David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena