EDUCACIóN, TECNOLOGíA

Mitchel Resnick, del MIT, te presenta Scratch, el lenguaje de programación con el que tu hijo cambiará el mundo

Mitchel Resnick, del MIT, te presenta Scratch, el lenguaje de programación con el que tu hijo cambiará el mundo

Por Pedro Moneo | 09-09-2015

Mitchel Resnick

Mitchel Resnick

Director de 'Lifelong Kindergarten Group' del MIT

La expresión “nativo digital” está ya tan extendida que, como suele ocurrir siempre que un nuevo término entra a formar parte de lo cotidiano a través de los medios de comunicación, casi nadie reflexiona sobre su verdadero significado. Mitch Resnick, físico y doctor en Ciencias de la Computación, sí lo hace. Y mucho. Su conclusión es que estos “nativos digitales” en realidad utilizan la tecnología de forma natural pero muy poco provechosa. Navegan por Intenet, juegan o chatean a través de sus móviles, pero no dominan la tecnología. De hecho están muy lejos de hacerlo porque nadie les ha enseñado.

Resnick es el director del Lifelong Kindergarten Research Group del MIT Media Lab (Instituto Tecnológico de Massachusetts), un grupo de investigación centrado en los procesos de aprendizaje de los niños y la posibilidad de influir en ellos de un modo creativo a través de la tecnología. El nombre del proyecto no puede ser más inspirador: un jardín de infancia que dura toda la vida… cualquiera que haya pisado un aula poblada por niños en edad preescolar se habrá sentido fascinado con su capacidad para investigar y experimentar con un puñado de rotuladores y unos cuantos folios. ¿Dónde va a parar toda esa creatividad poco después? Resolver esa pregunta es lo que ha impulsado la labor de Resnick durante toda su carrera. Y la respuesta es que los niños no dejan de ser creativos de un día para otro, simplemente les obligamos a aprender una serie de habilidades y datos que no les estimulan, hasta que dejan de interesarse por la investigación.

Por ello ideó Scratch, un sencillo lenguaje de programación con el que se manipulan audios, gráficos y secuencias de comandos como si fuera un juego de bloques de construcción, permitiendo a los niños aprender código. De esta forma crean sus propias historias o videojuegos que comparten con una comunidad de millones de usuarios como ellos. Dejan de ser consumidores de tecnología para convertirse en creadores. Y lo que es más importante, como afirma Resnick, les enseña a tener más confianza en ellos mismos y a superar sus barreras para saber enfrentarse al futuro.