CIENCIA, MEDICINA, ROBóTICA, SALUD, TECNOLOGíA

El primer exoesqueleto para niños, creado por una ingeniera española

El primer exoesqueleto para niños, creado por una ingeniera española

Por Azahara Mígel | 14-05-2017

Elena García Armada

Elena García Armada

Ingeniera industrial (CSIC), fundadora de Marsi Bionics

En su libro Robots. Al servicio del ser humano, la investigadora del CSIC Elena García Armada, hace un repaso accesible a la historia de la robótica y las enormes posibilidades que se abren ante nosotros gracias a ella. Ciencia de ciencias (“omnidisciplinar” la califica García Armada), la robótica ha sido siempre un terreno abonado para la imaginación, espoleada por los autores de ciencia ficción (el propio término tiene su origen en una novela del escritor checo Karel Capek), que en demasiadas ocasiones situaban a las máquinas como enemigos de los humanos. Engendros que, como golems futuristas, se rebelan contra sus creadores hasta destruirlos. Para García Armada esta imagen que despierta desconfianza no se corresponde con la realidad; por eso con sus trabajos y en las labores de divulgación que realiza quiere que la gente deje de ver al robot “como un Terminator” para aceptar “que se trata de un aliado, de una ayuda, de algo que puede contribuir a mejorar su calidad de vida”.

Esta visión de la robótica que defiende García Armada, y que obviamente incorpora una mirada ética sobre la práctica científica, es la que la ha llevado a convertirse en una pionera mundial en el diseño y construcción de exoesqueletos pediátricos, un camino que nadie más se atreve a recorrer por su dificultad. En el mundo hay 17 millones de niños afectados por enfermedades neuromusculares, parálisis cerebral, espina bífida o lesiones medulares que les impiden caminar. Los médicos coinciden en que si estos pequeños recuperasen su capacidad para andar erguidos, muchos de los síntomas y las complicaciones asociadas a la enfermedad desaparecerían mejorando su calidad de vida. “No hay exoesqueletos pediátricos en el mundo, lamenta García Armada. Y eso no es porque resulte más difícil hacerlos pequeños. Es porque es difícil controlar el movimiento de un exoesqueleto para que se adapte a una sintomatología tan compleja como la que supone una enfermedad de tipo neurológico degenerativo”. Las características de este tipo de enfermedades hace que cada paciente requiera un exoesqueleto distinto que se adapte a sus necesidades. Un condicionante que ha frenado la inversión y la investigación hasta ahora, pero que no asusta a la española: “los principales obstáculos a los que nos enfrentamos hasta ahora no son científicos ni tecnológicos. Son financieros, regulatorios y legales”.

Estas dificultades no impidieron que García Armada fundara Marsi Bionics, empresa a la que define como un spin off del CSIC y la Universidad Politécnica de Madrid, y desde la que sigue peleando para sacar adelante el proyecto. En una entrevista publicada por la web del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la investigadora lamentaba ese punto de vista centrado únicamente en el dinero que lastra muchos avances científicos: “Yo me indigno porque si me pongo en el lugar de esas familias, me corre un escalofrío al pensar que hace años podríamos haber empezado a darles una solución a niños que se están muriendo. ¿Por qué siempre tenemos que pensar en el aspecto económico, en el retorno, en el beneficio? Estamos hablando de salud pública, de nuestros niños y de una tecnología española. Siempre compramos la tecnología a otros países y cuando la tenemos aquí, no la apoyamos”. La culpa, como en la famosa copla, es del “maldito parné”. Afortunadamente García Armada no piensa rendirse, así que todos esos niños por los que pelea día a día tienen una esperanza.

Edición: Azahara Mígel | Mikel Agirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena

Transcripción de la conversación
ELENA GARCÍA
00:23
Cada exoesqueleto suele estar pensado para una enfermedad concreta, eso no significa que cuando lo desarrollemos no pueda tener uso para otras… Entendemos bien la sintomatología, y las necesidades del niño y como el exoesqueleto tiene que diseñarse tanto en la mécanica, es decir, toda su forma, cuántos motores va a necesitar, eso depende mucho de la sintomatología del niño y cómo lo tenemos que controlar también. Es decir, si el niño puede poner algo de su parte, o no puede poner nada y el exoesqueleto lo tiene que hacer todo, y cómo se tiene que adaptar el exoesqueleto en su movimiento a esa sintomatología.
ELENA GARCÍA
01:00
La rehabilitación en estos casos no se trata de cómo curar una enfermedad que es degenerativa de por sí y que, realmente, no se cura, es crónica; pero se trata de paliar los efectos secundarios de esa pérdida de marcha. Y eso se consigue caminando. Caminando es como pueden reforzar esa musculatura. Nosotros somos personas fisiológicamente hechos para caminar, necesitamos caminar para estar bien. En el momento en que estos niños se quedan en su silla de ruedas, toda la musculatura torácica se debilita. Los efectos más graves, degenerativos de esta enfermedad se deben a no caminar.

El que sea un exoesqueleto más pequeñito no es la característica principal, pero es la que primero se ve. Es el único que hay para niños, y es telescópico, lo podemos estirar para que se adapte al crecimiento del niño, lógicamente los adultos no crecen, los niños sí. Estos exoesqueletos son adaptables en todas las dimensiones.
ELENA GARCÍA
01:53
En cada pierna lleva cinco o seis motores, frente a los exoesqueletos que hay para adultos que solo llevan dos, uno en la rodilla y otro en la cadera. Ellos necesitan mover bien el tobillo, para que la terapia sea fisiológicamente correcta, y además para poder cambiar de dirección tenemos que aplicar también movilidad en otros planos. Tenemos que abrir la pierna y también el tobillo.

No hay exoesqueletos pediátricos en todo el mundo y eso no es porque sea difícil hacerlos pequeños, eso es porque es difícil adaptar el movimiento de un exoesqueleto a una sintomatología que es tan compleja como la que supone una enfermedad del tipo neurológico degenerativa. Y esto es para cada paciente diferente, cada paciente tiene un efecto dinámico diferente en cada una de sus articulaciones y esto es lo que hace tan difícil hacer exoesqueletos para estas enfermedades. Por eso todos los exoesqueletos comerciales son para adultos con paraplejia sin espasticidad, es decir, que no tengan ningún tipo de perturbación a nivel articular que pueda afectar al control de los motores que van acoplados ahí. Nuestros exoesqueletos si se pueden utilizar en estas enfermedades, porque no utilizamos simples motores, si no que lo que tenemos son unas articulaciones, especiales, que hemos diseñado nosotros y que están patentadas, y que imitan al funcionamiento del musculo natural, lo que están haciendo esas articulaciones es detectar esas perturbaciones, esos efectos dinámicos, detectan la rigidez de la articulación y se adaptan a ella de forma inteligente.
ELENA GARCÍA
03:40
El siguiente paso, en el que ya estamos trabajando, es que el exoesqueleto mantenga el equilibrio por si solo, pero hay que incorporar no solo algoritmos que sean capaces de mantener eso, sino que hay que garantizar al 100% la seguridad del niño que va dentro. Hay robots ya, como el robot de Honda o Sony, que son capaces de caminar y mantener el equilibrio por sí solos, pero estos robots de vez en cuando se quedan bloqueados como se queda el Windows y el robot se cae. Eso no puede pasar.

Y también, lógicamente estamos trabajando en abordar otras enfermedades. Los principales obstáculos que nos enfrentamos no son ni científicos, ni tecnológicos, son financieros, regulatorios y legales. Si queremos echarle mucha imaginación pensando en el futuro, yo me imagino algo dentro del cuerpo, no fuera. Porque ya hay materiales biocompatibles, ya se está trabajando en introducir la electrónica dentro del cerebro. Digamos que la tecnología va encaminada a eso, a poder introducir todo esto dentro del cuerpo.