TECNOLOGíA

Tomás Palacios, profesor de ingeniería electrónica en el MIT: “Tu teléfono móvil serán las paredes de tu habitación”

Tomás Palacios, profesor de ingeniería electrónica en el MIT: “Tu teléfono móvil serán las paredes de tu habitación”

Por Z. Marcos / M.Á. Expósito | 28-08-2015

Tomás Palacios

Tomás Palacios

Profesor asociado de ingeniería electrónica en el MIT

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) pasa por ser uno de los lugares donde se construye el futuro. Considerada una de las mejores universidades del mundo, en la actualidad su claustro de profesores incluye nueve premios Nobel en Ciencias. Tomás Palacios no es uno de ellos… todavía. Nacido en Jaén, Palacios, que es doctor en Telecomunicaciones y doctor en Ingeniería Eléctrica, se convirtió en 2006 con sólo 28 años en uno de los profesores más jóvenes en la historia del MIT. Poco después recibió de manos de Barack Obama el Presidential Early Career Awards for Scientists and Engineers, el premio más importante para investigadores jóvenes que otorga el gobierno de Estados Unidos.

Palacios es uno de los mayores expertos mundiales en la investigación de nuevos materiales para la electrónica. Habla del nitruro de galio o del grafeno con la misma pasión con que se discute de fútbol en los bares de media España. Y no es para menos, porque gracias al primero será posible ahorrar entre un 20 y un 40 por ciento de la electricidad que se consume actualmente en el Planeta. La propiedades del grafeno, que sustituirá al silicio en poco tiempo, no son menos asombrosas: es el material más fino que conocemos, pero el más resistente (100 veces más que el mejor acero); además de resultar extremadamente ligero, conduce mejor que ningún otro la electricidad y deja pasar el 98% de la luz, por lo que la electrónica del futuro, como afirma Palacios, será “invisible”.

Las investigaciones del equipo que fundó y dirige el español en el MIT pueden sonar demasiado abstractas, pero tendrán aplicaciones prácticas que mejorarán nuestra vida cotidiana en los próximos años: desde cubrir edificios enteros con circuitos electrónicos que permitan medir el estado de los materiales y prevenir accidentes, pasando ordenadores o tablets flexibles que puedan enrollarse para guardarlos en un bolsillo. Podremos incluso llamar por teléfono… sin teléfono, gracias a que absolutamente todos los aparatos en nuestras casas estarán conectados a Internet e interactuarán con nosotros gracias a lo que él denomina “electrónica ubicua”.