DEPORTE, TECNOLOGíA

La revolución tecnológica del surf se hace desde Galicia

La revolución tecnológica del surf se hace desde Galicia

Por Pedro García Campos | David Castañón | 23-11-2017

Santiago Rodríguez Charlón

Santiago Rodríguez Charlón

Instituto de Tecnología de Galicia

En Tokio 2020 el surf participará por primera vez en unos Juegos. Un deporte, cuyo origen se remonta al parecer a miles de años atrás, cumplirá así su vieja aspiración de ser olímpico. La primera referencia escrita de la existencia de algo parecido al surf es de un misionero español, el jesuíta José de Acosta, que en su Historia natural y moral de las Indias, publicada en 1590, explicaba las costumbre de los pescadores peruanos en Huanchaco, quienes remontaban las olas en unas curiosas embarcaciones llamadas caballitos de totora. Deslizarse sobre las aguas con una tabla de madera -lo más similar a lo que hoy entendemos como surfear- ha sido una práctica común en varias islas de la Polinesia desde hace siglos. En 2016 se descubrieron petroglifos en Hawaii, realizados antes de la llegada de los europeos, que parecen representar figuras humanas haciendo surf. Cuando el famoso capitán James Cook llegó a Tahití en 1769, uno de los miembros de su tripulación, el  botánico Joseph Banks, hizo una descripción muy precisa de cómo surfeaban los habitantes del lugar, refiriéndose a la actividad como “una extraña diversión”. Pero al parecer para los polinesios el surf era mucho más que un entretenimiento: tenía connotaciones rituales y sociales.

Desde aquellos remotos años hasta hoy, el surf ha evolucionado y se ha convertido en un deporte importante, especialmente en Australia y en Estados Unidos, donde más allá de su práctica es también un referente de la cultura popular (“si todo el mundo tuviera un océano en Estados Unidos, todos surfearían como en California” cantaban los Beach Boys en uno de los temas inolvidables del rock and roll de los sesenta). Curiosamente España, donde el surf no es mayoritariamente seguido, se trata de uno de los mejores países europeos para practicar este deporte, en especial en la costa cantábrica y las islas canarias. Y curiosamente también en nuestro país, concretamente en Galicia, ha surgido una idea que puede dar al surf el empuje que necesita para convertirlo en un deporte que atraiga espectadores y patrocinadores.

El mayor problema que afronta una competición de surf como espectáculo es que quien no conozca los sistemas de puntuación jamás entenderá qué contendiente merece ganar. Si a esto le sumamos que los puntos son el resultado de una valoración subjetiva de los jueces, el resultado es que seguir el desarrollo de una competición es una misión imposible para el profano. La solución puede estar en el sistema que ha desarrollado Santiago Rodríguez Charlón, director del área de energía del Instituto Tecnológico de Galicia… y, por supuesto, surfista. El dispositivo creado por Rodríguez Charlón y su equipo es una pastilla equipada con sensores que se coloca en la tabla y emite información sobre todos sus movimientos, teniendo en cuenta variables como la fuerza que se imprime a la tabla, la velocidad de los movimientos o el ángulo de giro. Esta herramienta será muy útil para los surfistas profesionales, porque pueden analizar sus movimientos, pero también para los jueces y para los espectadores, ya que podrán entender mejor la dificultad de lo que está haciendo cada uno de los deportistas. Tal vez sea así como esta práctica milenaria, que se ha mantenido casi intacta hasta nuestros días, se incorpore, como ya han hecho otros deportes, al mundo digital.

Edición: Pedro García Campos, David Castañón
Texto: José L. Álvarez Cedena