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Papeleras marinas para limpiar el plástico de los océanos

Papeleras marinas para limpiar el plástico de los océanos

Por Maruxa Ruiz del Árbol | 26-09-2017

Pete Ceglinsky

Pete Ceglinsky

Fundador y CEO de SeaBin Project

Un reciente estudio publicado por la revista Science y realizado por la universidad sueca de Uppsala alertaba de que algunas especies marinas estaban comenzando a incluir los plásticos en su dieta. La larvas de estas especies, añadía el estudio, cuando crecían se convertían en especímenes adultos “más pequeños, más lentos y más estúpidos”. Hasta no hace mucho, se pensaba que los animales que ingerían estos plásticos presentes en nuestros mares y océanos lo hacían de forma accidental. Pero nuevas investigaciones demuestran que no es así, sino que estos restos ejercen una atracción irresistible para algunos peces debido al olor que desprenden los residuos. Al parecer, al entrar en contacto con el agua salada, los plásticos comienzan a oler de forma similar al krill o el plácton, lo que lleva a las especies marinas a comérselos. Y, lo que es peor, como demostraba el estudio de la universidad de Uppsala, a engancharse literalmente a su ingesta. Oona Lonnstedt, directora de la investigación, aseguró que “el plástico tiene propiedades químicas o físicas que generan una necesidad particular de comida en estos peces. Ellos creen erróneamente que se trata de comida de alto valor energético y que necesitan comer mucho. Pero es algo parecido a lo que ocurre con la comida basura poco saludable en los adolescentes: están simplemente llenándose”.

El problema, lejos de solucionarse, se incrementa cada año con el vertido de ocho millones de toneladas de plásticos. Hay investigadores que aseguran que en el 2050 habrá más plástico que peces en los mares. Un desastre medioambiental que puede convertirse en irreversible si no actuamos a tiempo. Algunas de estas acciones se sitúan en el terreno puramente reivindicativo, como la impulsada por una organización que pretende convertir la gran isla de basura plástica que se encuentra en el océano Pacífico (y que tiene una superficie similar a Francia) en un estado independiente. Ya cuentan con su propia bandera, nombre (Isla Basura) y moneda. Pero existen muchas otras iniciativas científicas y tecnológicas que pueden ayudar a que los océanos continúen siendo, como hasta ahora, un pilar indispensable para la vida en nuestro planeta.

Una de las más ingeniosas es la que está desarrollando SeaBin, compañía fundada por Andrew Turton y Pete Ceglinski, dos enamorados del mar capaces de arriesgarlo todo en un proyecto cuya genialidad reside en su aparente sencillez, ya que se trata de instalar papeleras en el mar capaces de recoger los plásticos flotantes. Los inicios, cuenta Ceglinski, no fueron sencillos: “En 2015 dejé mi trabajo y con todo el dinero que había ahorrado alquilé la fábrica en la que estamos ahora. Me gasté todo lo que tenía en acondicionarla y estuve viviendo allí mismo durante un año y medio porque no podía permitirme una casa”. Dos años después, SeaBin cuenta con un equipo de especialistas y ya ha demostrado que sus productos funcionan. El reto a partir de ahora, cuando está a punto de comenzar su comercialización, es conseguir que estas papeleras sean capaces de recoger nanoplásticos y microfibras, mucho más complejas de atrapar por su pequeño tamaño. La tecnología de SeaBin puede ayudar a paliar el problema de la contaminación marítima, pero como reconoce Ceglinski, la única solución definitiva está en “enseñar a los niños y jóvenes a no comprar plásticos de un solo uso, a no arrojarlos al mar, a reciclar. Así no necesitaremos nuestras papeleras porque el problema dejará de existir. La verdadera solución no es la tecnología, sino la educación”.

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | Cristina del Moral
texto: José L. Álvarez Cedena