CREATIVIDAD, MúSICA, ROBóTICA, TECNOLOGíA

¿Cómo será la música que componga la inteligencia artificial?

¿Cómo será la música que componga la inteligencia artificial?

Por Zuberoa Marcos | Azahara Mígel | 28-11-2017

Douglas Eck

Douglas Eck

Investigador cienetífico en Google Brain

¿Pueden las máquinas crear música y arte? Si pueden, ¿cómo? Y si no pueden, ¿por qué no? Estas tres preguntas, de fácil formulación pero mucho más compleja resolución, son las que animan la actividad de Magenta, un proyecto de inteligencia artificial de Google Brain. La mera utilización de la tecnología para la creación ha sido vista con recelo por muchos artistas, sin pararse a reflexionar en que han sido precisamente las máquinas las que han permitido que el arte avance hacia nuevas formas de expresión. “La tecnología y el arte siempre han evolucionado juntos, afirma Douglas Eck, investigador en Magenta. Necesitamos la tecnología para hacer arte. Puede ser un lápiz, o  una guitarra eléctrica o una cámara de cine. No hay mucho que puedas hacer sin recurrir a la tecnología”.

El avance del aprendizaje automático (o machine learning) en los últimos años ha sido espectacular. Todos acudimos con frecuencia a herramientas como Google Translate (un proyecto nacido también en Google Brain) y hemos llegado a acostumbrarnos a que las máquinas reconozcan voces o traduzcan textos con bastante fiabilidad. A nadie le sorprende que un ordenador comprenda lo que le decimos, aunque los procesos de inteligencia artificial que se han recorrido para conseguirlo fueran sencillamente inimaginables hace poco tiempo. El siguiente paso -y este es el terreno en el que se mueve Magenta- es que las máquinas vayan  más allá: que puedan generar contenidos. A este campo de investigación, el proyecto de Google le añade la creación de una comunidad de artistas, desarrolladores de software e investigadores de aprendizaje automático. Para facilitar el crecimiento de esta comunidad, cuyos avances son compartidos entre todos, el equipo de Magenta está construyendo una infraestructura de código abierto para producir arte y música, con herramientas para trabajar con distintos formatos.

Las investigaciones del equipo de Eck plantean una cuestión que va más allá de la mera mecanicidad de una computadora leyendo y reproduciendo, por ejemplo, una partitura. Porque, al igual que ocurre al comparar la interpretación de un estudiante de piano (por muy avezado que sea) con una llevada a cabo por Lang Lang (considerado uno de los mejores del mundo), la clave no está tanto en lo que leen (que es lo mismo) sino en cómo lo ejecutan. En el tempo, las pausas, la pasión puesta en la digitación, etcétera. Lo que se preguntan los investigadores de Magenta es ¿podría una máquina, observando y analizando a los mejores, ser capaz de reproducir su talento hasta imitarlo? Y, después, ¿podría ir un paso más allá y conseguir tener un estilo propio o una voz o un trazo diferente al resto? Es decir, ¿podría crear arte? Tal vez sí, aunque Eck no cree que será así de rotundo, al menos por ahora: “no veo que en un futuro cercano el próximo Andy Warhol sea una computadora”.

Edición: Azahara Mígel | Douglas Belisario
Texto: José L. Álvarez Cedena