ENTRETENIMIENTO, GAMING, OCIO DIGITAL

Videojuegos para enseñar valores a los niños

Videojuegos para enseñar valores a los niños

Por Azahara Mígel | Pedro García Campos | 24-10-2017

Vander Caballero

Vander Caballero

Creador del videojuego 'Papo & Yo'

El debate sobre la idoneidad de los videojuegos como elemento de entretenimiento nacio casi al mismo tiempo que la industria. Al comienzo pedagogos, psicólogos, educadores, madres y padres mostraron su desconcierto ante un fenómeno imparable que no conocían y que, como todo lo nuevo, generó desconfianza. No han sido pocos los estudios aparentemente serios que han tildado a los videojuegos de ser los responsables de la violencia juvenil (como antes lo fuera el rock and roll, por ejemplo). Una curiosa conclusión, puesto que a nadie se le ha ocurrido acusar a Homero de incitar al asesinato, aunque en La Ilíada describiera más de 250 muertes con nombres propios de ejecutor y víctima (el dato proviene de una recopilación llevada a cabo por Ian Johnston de la universidad de Vancouver en Canadá). Un artículo de la American Psychological Association publicado este año argumentaba que “el uso de videojuegos violentos es un factor de riesgo, pero no existen suficientes estudios que demuestren una relación potencial entre estos videojuegos y la delincuencia o el comportamiento criminal”. Tal vez una lectura más profunda debería llevar a identificar que las dosis de violencia presentes en cualquier expresión cultural (y los videojuegos han alcanzado este reconocimiento) no hacen más que reflejar una serie de valores y estereotipos presentes en nuestro mundo. Ambos, cultura y sociedad, se influyen respectivamente, de ahí que algunos teóricos y creadores de juegos estén intentando cambiar el modelo predominante.

Uno de ellos es el colombiano Vander Caballero quien, en un artículo escrito en 2014 para Huffington Post, reflexionaba sobre las posibilidades de los videojuegos como elementos integradores: “El clima es propicio para que las empresas creen juegos más diversificados e inclusivos para todos, independientemente de su género, raza y nivel de capacidad. Para mí, esto tiene sentido desde una perspectiva humana y comercial, ya que cada vez más personas piden algo más que fantasías de poder que reproduzcan los clichés dominantes. Como creador de juegos y como padre, siento la responsabilidad de crear experiencias que entretengan e inspiren a conectarnos con nuestra humanidad, con nuestro sentido de empatía”. Caballero -que ha trabajado para Electronics Arts en sagas tan conocidas como FIFA- es autor de Papo y yo, un videojuego poco convencional puesto que está inspirado en la biografía del propio autor y sus problemas de convivencia con un padre alcohólico y violento. A través de una metáfora (un niño que tiene como amigo a un monstruo que se vuelve irascible y peligroso cuando come ranas), el juego quiere enseñar a los más pequeños a afrontar los problemas y transformar el mundo.

El colombiano, para quien los videojuegos fueron un refugio durante su infancia, cree que tienen potencial para ser algo más que un mero entretenimiento: “cuando jugaba a Zelda o Mario durante horas y horas, al terminar sentía que había perdido el tiempo”.  En la actualidad Caballero dirige su propio estudio, Minority, desde el que ha desarrollado Time Machine, un videojuego de realidad virtual que propone un viaje a la prehistoria con fines educativos. Una capacidad, la de enseñar, que no tiene que estar enfrentada a la diversión aunque pueda resultar complejo en un mercado tan competitivo: “Como creador tienes que poner tus valores. Entretener y conectar con lo humano en los videojuegos es lo más difícil que hay”.

Edición: Azahara Mígel | Pedro García Campos | David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena